
A mi Joan Tardà me parece, en lo que podrían ser palabras del bueno de Arturo Pérez-Reverte, un hijo de puta estafador. Porque dice ser republicano y no quiere para los ciudadanos un valor republicano de igualdad como el que recoge el artículo 14 de la vigente constitución. Y porque dice ser de izquierdas y no quiere una redistribución económica como la que recoge el artículo 40. Es decir, ni defiende valores republicanos ni políticas de izquierdas.
Y las JERC, como máximos representantes de la España rancia, quemando el texto que puso fin a 30 años de franquismo. Podrían haber quedado con los de Fuerza Nueva para el acto, que seguro que alguno queda.
Sin duda, la actual Constitución ha configurado la España de hoy. Y también es cierto que no había habido, en España, tanta libertad como con esta constitución. Las cosas con el tiempo, al final, siempre cambian a mejor. Lo que es seguro es que ese progreso no se debe ni a la aportación de los nacionalistas ni los neo-caciques regionales de PP-PSOE-IU y todo partido que tuvo la suerte de estar ahí cuando se repartieron el pastel y la suficiente indecencia como para no velar por la calidad democrática de nuestras instituciones. Si acaso, el progreso, es a pesar de. Pero para concluir, tenemos que celebrar una cosa. Enterrada en su trigésima onomástica -por parte de unos anti-republicanos y unos anti-socialistas- la Constitución Española, sólo nos queda ser franceses, un país cuyo modelo institucional me parece todo un ejemplo a seguir y que me hace sentir orgulloso de ser europeo. Les animo a que concluyan lo que no pudo ser en 1808. Así que, expresando mi patriotismo, no se me ocurre mejor final para este texto, que el siguiente:
¡VIVA LA REVOLUCIÓN!
¡VIVA LA REPÚBLICA!
¡VIVA LA LIBERTÉ!
¡VIVA LA EGALITÉ!
¡VIVA LA FRATERNITÉ!
¡VIVA EL LIBERALISMO POLÍTICO!
¡VIVA EL SOCIALISMO!
Salud!