HACIA UNA IZQUIERDA CÍVICA

...este planteamiento, que definimos como Izquierda Cívica, constituye el núcleo del discurso político de Ciutadans y recoge el valor humanista del liberalismo político y la sensibilidad social del socialismo democrático. Es un proyecto liberal, porque se orienta a la libertad de los ciudadanos para ser y para elegir los términos de su proyecto vital. Es un proyecto que se sitúa a la izquierda, porque no concibe una libertad efectiva sin justicia social y sin igualdad real de oportunidades para todos...
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viernes, 6 de mayo de 2011

HISTORIA REAL DE UNOS SOCIALISTAS QUE ESPECULAN, O DE CÓMO SE DISFRAZA UN CAPITALISTA


El ministro de Fomento y la secretaria de Estado de Vivienda han acudido este jueves a Londres para promover la compra de pisos por parte de inversores del Reino Unido, lo que es una muestra de desfachatez y cinismo de una gran magnitud. De una magnitud tan grande como las consecuencias de la crisis económica que España arrastra, derivada de la explosión de la burbuja inmobiliaria. Está claro que los miembros del gobierno de Zapatero utilizan las referencias a los derechos sociales con una finalidad meramente electoral, no es una cuestión de principios que orienten su acción política, sino un recurso retórico con el que conseguir arrastrar la suficiente masa electoral como para acceder el gobierno, algo que debería producir tanta vergüenza en las bases militantes del partido socialista como para romper el carnet, porque tras la propaganda social de ese partido no sólo se esconde el hecho de que no se enfrente al capitalismo más salvaje, sino que lo promociona mediante su gestión política.

El problema inmobiliario y de acceso a la vivienda en España ha sido, y sigue siendo, haber convertido un bien imprescindible para el desarrollo de la vida de las personas en un objeto de especulación financiera, con la intervención permisiva de un legislador que la promocionó, y la falta de sensibilidad social de éstos y de los responsables de las entidades que basan su negocio en la concesión de créditos e hipotecas. Gran negocio para los bancos, y también para unos especuladores que simbióticamente ingresaban en sus cuentas grandes cantidades de liquidez que los trabajadores deberían a los bancos durante el tiempo que durasen sus hipotecas. Vamos, lo que se conoce como reparto de la riqueza, pero a la inversa.

Las palabras que el ministro Blanco -que una vez al año canta La Internacional sin entender la letra- ha dirigido a los inversores es que "es buen momento para invertir en vivienda en España porque los precios han tocado suelo". Palabras propias de la lógica especulativa con las que promover la compra de viviendas por parte de unos inversores que únicamente buscan el incremento de su capital, convirtiendo un bien que, según el artículo de 47 de la Constitución cumple con una función social que debe ser protegida por las instituciones, en un mero objeto con el que especular. Así, el ministro, no sólo está traicionando la ideología de sus votantes, sino siendo desleal con las instituciones al utilizar su cargo para promover un modelo que, según nuestra Constitución, debe ser combatido.

El PSOE es un ejemplo de lo peor que se puede hacer en política: traicionar aquellos principios por los que se pretende ganar la confianza de la gente. A un falso socialismo, que traiciona las ideas de la justicia económica y social, que en lugar de proteger los derechos de los ciudadanos representa los intereses particulares de los bancos y las oligarquías políticas y económicas, sólo cabe retirarle la confianza. A diferencia de los países árabes, nosotros no necesitamos rebeliones. Tenemos elecciones el próximo 22 de mayo. Vivimos en democracia. Ejerzámosla.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

domingo, 18 de julio de 2010

NOS GOBIERNA LA ULTRADERECHA



En el escenario de la “15ª Acampada Jove de les JERC”, recientemente celebrada en Montblanc, el providente predicador de ese partido que ni es de izquierdas ni es republicano ni nada positivo aporta a Cataluña, Joan Puigcercós, ha dicho que “la extrema derecha: desde el PP a Ciutadans, intentarán fracturar este país”. Y, al escucharlo, me he cabreado. No sólo como miembro de Ciutadans, sino como simple demócrata que considera que una de las virtudes imprescindibles para el buen funcionamiento de la democracia es el rigor en las declaraciones y los juicios políticos. Así que propongo un ejercicio: revisemos la definición de extrema derecha que recoge Wikipedia y comprobemos si tiene algo que ver con lo que defendemos en Ciutadans:

Extrema derecha o ultraderecha son términos utilizados en política para describir movimientos y partidos políticos que sostienen un discurso ultranacionalista, xenófobo y autoritario, con una tendencia populista en defensa de la identidad nacional que puede no abogar por el mantenimiento de las instituciones y las libertades democráticas.

Lamentablemente para Puigcercós, extrema derecha hace referencia a partidos que sostienen un discurso ultranacionalista con tendencias populistas en defensa de la identidad nacional, que es precisamente lo que hace ERC. Por el contrario, el discurso de Ciutadans hace se opone a todo nacionalismo haciendo referencia a la condición de ciudadanía, algo antitético al patrioterismo de la identidad nacional habitual en la retórica de Puigcercós. La condición de xenofobia y autoritarismo del gobierno de Cataluña se transfigura en la política que discrimina aquellas las expresiones culturales que no responden a los cánones de su Cataluña imaginaria, opuestamente para Ciutadans, discriminación y democracia son incompatibles. Y por último, la extrema derecha no aboga por el mantenimiento de las instituciones democráticas; Puigcercós, que parece cada vez más claro que pertenece a la corriente política de la extrema derecha, se expresó en esa acampada a favor de no acatar la sentencia del Tribunal Constitucional. Ciutadans, sin embargo, se manifiesta a favor del imperio de la ley como garante de nuestras libertades democráticas.

Mención aparte es la que merecería el secesionista por la referencia, en negativo, a “dividir el país”, cuando el secesionismo es precisamente eso: dividir, separar. Pero lo más importante de todo esto es tomar conciencia de quién nos gobierna. Sobre qué discursos estamos recibiendo por parte de ERC, pero sobretodo, por parte de José Montilla y el PSC. Porque lamentablemente, tal y como se ve en el último vídeo publicado por la Agrupación de Jóvenes de Ciutadans, los discursos del Presidente de la Generalitat recuerdan mucho a los de Franco.

Si desde la Generalitat estamos recibiendo discursos ultranacionalistas, defensas populistas de la identidad nacional, y no se acatan las sentencias emitidas por instituciones democráticamente constituidas, está claro que nos gobierna la ultraderecha. Y para romper con eso es necesario que, todos aquellos que votaron al PSC pensando que era un partido democrático de izquierda, castiguen su paso a la ultraderecha en las próximas elecciones dando un vuelco en las urnas. Sin duda, las ideas que los representan las encontrarán en Ciutadans, partido que defiende inequívocamente los valores de la igual libertad como herramienta para el progreso social, y la democracia constitucional. Revisen nuestro ideario.

martes, 29 de junio de 2010

SOM UNA GALÀXIA

Para el PSOE el Estatut era constitucional, para el PSC el TC ha "recortado" el Estatut. ¿En que quedamos? O una cosa o la otra, pero ambas a la vez son incoherentes. Ah, no, claro. No hay incoherencia porque son partidos distintos. Otra cosa es que ni uno ni otro tengan razón. Pero ya se sabe, en política da igual que las afirmaciones no tengan aval jurídico. Por eso el preámbulo queda como queda. Y se aspiró a poco, ya que podría haberse puesto que "Som una galàxia". Al fin y al cabo, tal afirmación tampoco tiene consecuencias científicas.

Pero llevamos 7 años con esto. Cayó la burbuja inmobiliaria de por medio, y con ello vino una crisis que ha destrozado el (mal) modelo económico en nuestro país. Y erre que erre con el Estatut. Que es el alimento del patrioterismo electoral, la política de la confrontación facilona, la que no necesita análisis ni propuestas serias.

Legislaron al margen de la Constitución, y ahora resulta que la culpa es del TC y no de los políticos que legislaron mal a sabiendas. Es como si la culpa de aquella multa que me pusieron en la ronda litoral fuese del radar y no mía por ir sin velocímetro. Todos los que impulsaron el Estatut deberían dimitir, y convocar elecciones reconociendo que legislaron mal en lugar de convocar manifestaciones para defender un texto que no responde a la Constitución de 1978,bajo argumentos no jurídicos, desde tesis políticas profundamente reaccionarias, impropias de cualquier aspiración socialista y al margen de cualquier consideración liberal de la democracia.

Así legisla el nacionalismo. De forma estúpida, de forma perversa. Por cierto, ¿como van las soluciones a la crisis? ¿Ha bajado el paro? Señor Montilla, me parece que el TC no ha tocado nada los apartados del Estatut que hacen referencia a las soluciones de a crisis. ¿Como va su aplicación?

viernes, 14 de mayo de 2010

REZANDO NO SE ACABA CON EL PARO


Uno de los peligros de militar en Ciutadans, en Cataluña, es que te acaben llamando fascista. Un término que, en España, se utiliza muy a la ligera, con muy poco conocimiento y que, generalmente, describe mejor a la persona que emite el exabrupto que a la persona que lo recibe. Hace unas horas, dando una vuelta por Facebook -esa red social tan de moda- me he encontrado con un grupo en el que califican a Albert Rivera y al conjunto del partido en el que milito, de colectivo fascista. Por supuesto, se trata de un grupo conducido por nacionalistas, o dicho de una forma que me gusta más, por integristas del pueblerinismo catalanista.

Pero que un grupúsculo de nacionalistas considere fascistas a los miembros de un partido político porque se opone al nacionalismo puede servir para hacerse una idea de hasta qué punto existe una distorsión del concepto de fascismo por estos lares. Si atendemos al fascismo, vemos que unas de sus características destacables es su nacionalismo, una ideología que Ciutadans rechaza por reaccionaria y que, sin embargo, si se puede encontrar en partidos como ERC, PSC o Iniciativa, por citar a aquellos que van de izquierdas por la vida.

El nacionalismo es, precisamente, uno de los rasgos que diferencian al fascismo del comunismo que, por su incidencia en el concepto de clase lo situaba en el internacionalismo, algo antagónico a cualquier trascendentalismo nacional. Por supuesto, no vamos entrar a valoras las diferencias entre sus distintas calidades democráticas, porque en eso se parecían mucho: no existían libertades políticas ni separación de poderes, y tampoco imperaba una ley emanada de la voluntad popular, sino de la fuerza. Pero en cualquier caso, y dejando el aspecto totalitario de lado, parece humanista pensar que la calidad de vida de las personas tiene más que ver con la resolución de las diferencias económicas y establecer unas condiciones de justicia social que con levantar fronteras. Por eso, escuchar a determinados partidos ubicarse al mismo tiempo en la izquierda y en el nacionalismo es una falacia.

En cualquier caso, intentar argumentar en contra no sirve para nada. Además, es que se pierde mucho tiempo. Porque mientras se habla de estas cosas no se habla de aquello que realmente afecta a la vida de los ciudadanos. El nacionalismo actúa como una cortina de humo que sirve a algunos vividores de la política para arrastrar los votos suficientes como para continuar en el poder aunque, con ello, sea cada vez más la gente que se abstiene en las elecciones por el desencanto que generan con su estériles soflamas patrioteristas. Si el debate político se centrase en los problemas reales, seguramente descenderían los índices de abstención. Porque vemos que hay más de 600.000 parados en Cataluña, pero lo que destaca del Parlament es un gobierno –el de Montilla- y una CiU para los que la prioridad es sostener un Estatuto que nadie pedía, que no encaja en el marco constitucional, y por el que, desatendiendo a la necesaria separación de poderes, pretenden declarar incompetente al Tribunal Constitucional para juzgarlo. Un Parlamento con mayoría nacionalista que, además de no respetar esas reglas de juego, se atreve a sancionar a los pequeños comerciantes por cosas como no rotular en catalán -por si no tuvieran suficiente con el azote de la crisis- pero que no hace nada, sin embargo, para obligar a las cajas de ahorros a dar créditos a los autónomos de forma que puedan continuar trabajando –pese a las inyecciones de dinero público-, quizás por miedo a que les exijan la devolución del dinero prestado que les perdonaron, tal como ya hicieron con el PSC. Un Parlamento de mamoneos, de nepotismo. Un Parlamento nacionalista que no escucha los gritos de los obreros de Nissan, "Menos banderas y más trabajo”, unos trabajadores que representan a la Cataluña real frente a unos arrogantes burócratas de la partitocracia. Un Parlamento, en definitiva, que perjudica a los débiles y que no interviene para hacer posible una sociedad más justa, para promover el empleo, y mejorar los servicios públicos para que los ciudadanos podamos vivir libremente, sin imposiciones culturales de ningún tipo. Menos mal que era un gobierno “de progreso”.

Pueden insultarnos todo lo que quieran. Nos pueden llamar fascistas. Pero con eso lo único que hace es poner de manifiesto sus prejuicios, su falta de capacidad para analizar la realidad, e ignorancia. En cualquier caso, harían algo de mucho más provecho si se dedicasen a pensar soluciones para la crisis económica, en como mejorar la democracia, y dejarse de unas patrias que, vistas desde fuera, no parecen más que más que el fruto de una obsesión tradicionalista, más propias de yihadistas cabreados por haber visto una caricatura de Mahoma que de mentalidades mínimamente democráticas. Así que, menos religión, y más racionalidad política. Que rezando no se acaba con el paro.

lunes, 26 de abril de 2010

QUE DELICADA ES LA MEMORIA

Recientemente ha muerto Juan Antonio Samaranch, y los abanderados de la justicia histórica recuerdan que este individuo, en el pasado, fue franquista. Y bien es cierto que lo fue. Pero con la ley en la mano, a Samaranch no se le puede reprochar nada. En España hubo una guerra de clases que acabó derivando en dictadura de 40 años en la que un gallego mamoneaba con sus amigos y advenedizos. Hay que recordar que Samaranch, durante la guerra, se exilió en Francia, y que volvió cuando aquí ya no se pegaban tiros jurando lealtad al régimen de Franco.

Moralmente en cambio, si que se le puede reprochar su participación como miembro activo en las instituciones de una dictadura, aplicando una legalidad que no emanó de la voluntad del pueblo sino de la fuerza militar de unos golpistas. Pero eso mismo se le debería reprochar también a Pasqual Maragall, que era secretario de un alcalde franquista, o a los fiscales Mena y López-Villarejo, que empezaron también sus carreras en la administración de justicia aplicando leyes franquistas. Estos últimos, por cierto, fervientes defensores hoy de una memoria histórica que, probablemente, no coincide con la mía propia. Al fin y al cabo, para mi también ellos pertenecen al paquete de los colaboracionistas con el régimen franquista.

Que delicada es la memoria.


domingo, 28 de febrero de 2010

LA HIPOCRESÍA DE MONTILLA

En C’s lo sabíamos, y llevamos tiempo denunciándolo. Albert Rivera se lo ha dicho muchas veces a Montilla en el Parlament. Le ha llamado hipócrita porque no defiende para la escuela pública lo mismo que quiere para sus hijos. Y ahora Anna Hernández reconoce, en la biografía autorizada de su marido, que llevan a sus hijos al colegio alemán porque prefieren que aprendan bien alemán e inglés. De hecho, lo que Anna Hernández dice literalmente es lo siguiente:

“Los idiomas son mi asignatura pendiente y creo que si no aprendes el alemán de niño no lo aprendes nunca. Los niños saldrán del colegio dominando perfectamente el alemán y el inglés. Es una maravilla. Sólo por saber alemán ya encontrarán trabajo. Es como tener una carrera”.

Lo que no dice el matrimonio Montilla-Hernández es que si sus hijos van a tener más facilidades que el resto para encontrar trabajo es porque en lugar de defender un modelo público de enseñanza orientado a la mejor capacitación intelectual y cognitiva de los alumnos, su modelo educativo está orientado a la construcción nacional, y a la “protección” de lengua catalana porque, afirman, está en situación de “desventaja”.

Y de desventaja es de lo que quiero hablar yo. Porque no es una lengua lo que está en situación de desventaja, los que se encuentran en desventaja son todos aquellos niños que no han nacido en una familia que se pueda permitir los 400€ al mes que cuesta la escuela a la que van los hijos de Montilla, y están es desventaja porque hay una élite económica y social que sí puede hacerlo, produciéndose así una diferencia entre los niveles de formación de los individuos ajenos a su propia voluntad.

Una de las características del socialismo democrático, que es uno de los pilares del discurso político de Ciutadans, es la defensa de una sociedad en la que los individuos tengan la posibilidad de elegir su proyecto de vida, en condiciones de igualdad. Y por eso denunciamos el modelo educativo defendido por Montilla, porque queremos una escuela orientada a la formación y no a la construcción nacional. Al decir eso, el presidente de la Generalitat suele responder que es un “ataque a Cataluña”. Y no, no señor Montilla. Lo que pasa es que usted se comporta como un auténtico canalla y no tiene buena conciencia.

martes, 23 de febrero de 2010

HUMOR, GASTRONOMÍA Y ESPÍRITU CRÍTICO

Es lo que aporta la Asociación Cultural Gastronòmica Butifarrèndum. No hay más que leer sus notas de prensa, y ver sus vídeos, para darse cuenta de que su espíritu libre, crítico y ácrata es la mejor herramienta contra los planteamientos absurdos que parecen imperar en Cataluña. Y lo hacen con humor, e inteligencia.



Y aquí está su nota de prensa.

L’Associació Cultural Gastronòmica Butifarrèndum convoca el II Butifarrèndum el dia 28 de febrer per a exigir tapa de franc als bars
Arnau Bohigues: "l'Associació promourà una ILP al Parlament per tal que s'obligui als bars a servir una tapa amb els "quintos".


L’Associació Cultural Gastronòmica Butifarrèndum, malgrat haver promès que el proper aplec es faria a la primavera per a esquivar el fred, ha decidit convocar a totes les persones de bona voluntat que els hi vingui de gust venir a tastar botifarres al berenador de Les Planes (Sant Cugat del Vallès) el proper dia 28 a l’hora de dinar.

El portaveu de l’associació, Jofre Vilanova, ha declarat que han pres aquesta decisió perquè “han arribat centenars de mails i trucades, i de tot, demanant-nos que fem un Butifarrèndum, el dia 28 de Febrer”. Així mateix, ha declarat que “a l’Associació no sabem per què tothom insistia en la mateixa data”.

D’altra banda, Arnau Bohigues ha manifestat que “està molt bé que posin tapa gratis”, fent referència al bar on han gravat el vídeo de la convocatòria al II Butifarrèndum. Ha afegit que “s’hauria d’imposar a tots els bars de Catalunya: tapa gratis amb els “quintos”, obligatori”. En aquesta línia ha expressat que “l’Associació Cultural Gastronòmica Butifarrèndum instarà a l’administració competent a incorporar a la legislació vigent l’obligació d’incloure una tapa de franc amb la consumició a tots els bars, tot contemplant un règim sancionador i la obertura d’unes Oficines de Delacions Gastronòmiques de forma que els ciutadans puguin denunciar anònimament als locals que ho incompleixin”. I ha conclòs que “en cas de no rebre una resposta satisfactòria, l’Associació promourà ILP per portar aquesta iniciativa al Parlament”.

Finalment, es vol recordar a qui vulgui participar a la segona edició del Butifarrèndum que haurà d’enregistrar-se a través del web www.butifarrendum.cat

Cap brasa sense botifarra! Cap “quinto” sense tapa!

Yo este evento no me lo pierdo. Nos vemos el domingo?

lunes, 4 de enero de 2010

SOBRE LO CARCA Y LO MODERNO (PARTE I)


La dictadura había aislado cultural, política y económicamente a España del resto de Europa, de las democracias y la modernidad. A través de la censura, se limitaba el acceso a la información y, en la escuela, se educaba en el dogma del nacionalcatolicismo a través de la Formación del Espíritu Nacional. El régimen trataba de reducir así la capacidad crítica de los españoles. Lo importante era, entonces, que los españolitos aprendieran que España era "una, grande y libre" y que el espíritu nacional les conducía a la "unidad de destino en lo universal". Que pensaran otra cosa podría hacer que se opusieran a los fundamentos del régimen, y por tanto, atentaran “contra España”.

Pese a todo, o quizás por eso, en los últimos años de la dictadura –dicen los viejos-, en Barcelona se respiraba rebeldía y transgresión. Un desorden causado por una generación que, habiendo nacido y crecido bajo una dictadura, ansiaba la libertad. Una generación a la que le quedaba demasiado lejos la guerra civil como para tener miedo a un paradigma importado de contrabando, a través de la Junquera. El viejo orden del franquismo quedaba derrotado por una modernidad que, irremediablemente, hacía del discurso oficial algo carca, algo del pasado.

Sin embargo, durante los primeros años de la transición democrática, sucedería algo insólito. El "Movimiento Nacional" en lugar de disolverse cambiaría su nombre por el de "Construcció Nacional" y, bajo su paraguas, se construiría un nuevo paradigma que fraguaría a través del victimismo de la nueva élite. Esa que se otorgaría la representatividad de Cataluña haciendo que la diversidad se considerase, nuevamente, algo a corregir. Con unos dogmas renovados, se reproduciría un discurso simétrico al del franquismo, a una escala territorialmente más reducida. Lo de "una grande y libre" se sustituiría por lo de "la cultura, la llengua i els drets històrics". Y el "ataque" de los "rojos" a "España" sería sustituido por una "España" que "ataca" a "Catalunya", dibujando el paraíso de los nuevos canallas, dispuestos sustituir a los anteriores en eso de vivir del patrioterismo.

Por supuesto, de la misma manera que el viejo régimen necesitó de la censura y la manipulación en la escuela para apuntalar su “Movimiento Nacional”, la “Construcció Nacional” necesitaría también apuntalarse a través del control sobre la escuela y los medios de comunicación. Pensar de forma distinta a las verdades del nuevo régimen, como pasó anteriormente, sería atentar “contra Catalunya". Algo que diría muchas veces Jordi Pujol, pero también Pasqual Maragall y José Montilla en su continuismo de la doctrina nacionalista.

Cabe resaltar que lo que se está comparando aquí son discursos, ya que está claro que el "Movimiento Nacional" se impuso por las armas, y la "Construcció Nacional" es algo que merecen los catalanes, de la misma manera que el estudiante que no se esfuerza merece el suspenso. Y como se están comparando discursos, lo mejor es citar algunos de ellos, sin revelar previamente a quien pertenece cada uno:

Primer fragmento:

(...) La unitat ens farà forts. Ho hem vist darrerament amb l’extraordinària resposta i repercussió política que ha tingut el text “Per la Dignitat de Catalunya” i les més de 200 declaracions d’altres institucions municipals, econòmiques, socials i eclesiàstiques del nostre país en favor de l’Estatut.

Som un poble que ve de lluny i anirà, unit, més lluny encara. Fa tot just deu dies que vam commemorar, amb tota la solemnitat, el 650 aniversari de l’establiment de la Generalitat de Catalunya.

No hi ha pràcticament cap país a tota Europa que tingui una institució de govern tan antiga com Catalunya.

La nostra voluntat d’autogovernar-nos ni comença ni acaba amb una sentència. Es troba fortament arrelada en la nostra història, en la nostra llengua i en la nostra cultura i ha demostrat que és capaç de superar totes les adversitats. (...)

Segundo fragmento:

(...) Tots els catalans hi tenen cabuda en aquesta gran tasca i de tots la pàtria necessita. La fita de la Construcció Nacional continua oberta a tots aquells que hi acudeixin amb honradesa i esperit de servei. Només així, estretament units i compenetrats amb el que a Catalunya devem, podem fer que les generacions que vindran evoquin amb gratitud i respecte l’obra comú de les generacions que han tornat a Catalunya els dies de glòria i prestigi. (...)

Después leer ambos fragmentos, podrían parecer atribuibles a una misma persona, pero no es así. Aquel que se considere demasiado anarca para tanto patrioterismo, demasiado moderno para tanto arcaísmo, y demasiado realista para tanto mito, no puede hacer otra cosa que calificar a ambos discursos de caspa y rancio patrioterismo nacionalista.

Poe eso conviene, llegados a este punto, revelar a los autores de esas citas. La primera pertenece al discurso pronunciado por José Montilla durante el Fin de Año de 2009. Un discurso que no puede sorprender a nadie porque no se desvía de los márgenes del paradigma imperante. Y que va en la línea de la "Catalunya espiritualment gloriosa" de su socio Ernest Benach. Pero para obtener la segunda cita, el que escribe estas líneas ha tenido que recurrir a Google, persiguiendo una intuición. Una intuición que le ha llevado a introducir "discurso + fin de año + franco + gloria" en el famoso buscador, obteniendo así un discurso pronunciado por el dictador Francisco Franco un Fin de Año, el de 1951. Por supuesto, para que pareciese atribuible a Montilla había que traducirlo al catalán, cambiar "españoles" por "catalans", "España" por "Catalunya" y "Movimiento Nacional" por "Construcció Nacional". El original es así:

(...) Todos los españoles caben en esta gran tarea y de todos la Patria necesita. Las filas del Movimiento Nacional siguen abiertas a cuantos acudan a ellas con honradez y espíritu de servicio. Sólo así, estrechamente unidos y bien penetrados de lo que a España debemos, podemos hacer que las generaciones venideras evoquen con gratitud y respeto la obra común de las generaciones que han devuelto a la Patria sus días de gloria y de prestigio. (...)

El hecho de que cambiando únicamente “España” por “Catalunya” y “Movimiento” por “Construcció” en determinados pasajes discursivos del dictador se obtenga un discurso equivalente al discurso catalanista, debería servir para activar las alertas intelectuales, culturales, cívicas y sociales en contra del mismo. Hoy nadie cuestiona que los 40 años de “Movimiento Nacional”, definiendo una sociedad sobre la base de los parámetros doctrinales del nacionalcatolicismo, supusieron un atraso para la calidad de vida de los españoles. Un atraso producido por un aislamiento cultural y unos recortes en las libertades cívicas y políticas acabaron con la democracia en nombre de la gloria de una patria. Así que conviene también empezar a plantearse si la “Construcció Nacional” no ha supuesto ya un atraso para los catalanes, respecto al escenario en el que podrían encontrarse si el discurso que hubiese definido la política catalana de los últimos 30 años hubiese sido otro, un discurso moderno, abierto, progresista, adecuado a la realidad del tiempo que ha corrido. Un tiempo en el que han cambiado las circunstancias económicas y demográficas globales, y en el qué las fronteras culturales se han disuelto gracias a herramientas de comunicación, como Internet, y en el que la idea de la patria pierde valor en favor de una sociedad global, en la que la gente se entiende en un inglés chapurreado y se desplaza mediante vuelos baratos. Una sociedad en la que los retos son también globales. Algo a lo que el nacionalismo, en tanto que es un discurso que pertenece al pasado en el que se exalta la patria y la frontera, no es capaz de dar solución. Conviene combatir su caspa de forma racional, reactivando el pensamiento, rebatiendo de forma desapasionada a la doctrina trascedentalista de la demagogia patriotera, desde la solución práctica y transparente. Toca tomar conciencia del cambio de paradigma, pero esta vez de verdad.

Salud

sábado, 7 de noviembre de 2009

ALGUNAS PREGUNTAS PARA INTRODUCIR CAMBIOS

En las últimas semanas ha salido a la luz que la Audiencia Nacional está investigando una trama de corrupción urbanística en Cataluña. Si se investiga es porque todavía disponemos de un Estado con independencia de poderes, porque si tuviéramos que confiar en los partidos mayoritarios de ésta comunicad autónoma, ¡lo tendríamos claro! PSC y Convergència se taparán sus treses por cientos cuando haga falta. Unos por otros. Ya lo dijo Jordi Pujol sin tapujos: “si estirem de la manta, tots prendrem mal”.

Por suerte, el poder judicial está tirando de la manta. Porque cuando los partidos con posibilidad alternarse en un gobierno, se tapan las vergüenzas y encubren sus casos de corrupción, unos por otros, entonces la democracia se desvanece y los parlamentos se convierten en teatros en los que escenificar una burda propaganda partidista. Por eso no quieren, ni PSC ni Convergència, abrir una comisión de investigación en el Parlament.

Eso sí, luego, expulsarán de los partidos a los políticos implicados. Pero eso es, simplemente, intervenir sobre las consecuencias, no sobre las causas. Sobre las causas se interviene cuando existe voluntad de cambio. No vale, como dice Pujol, la excusa de que salpica a todos los partidos. Normalmente, cuando se hace limpieza, se corre el riesgo de ensuciarse. Pero la limpieza es necesaria. No vale, tampoco, decir que detrás de todo esto hay un “ataque de España al catalanismo”, como dice Felip Puig. Eso es ofensivo hasta para aquellos que de buena fe creen que detrás del catalanismo, en lugar de esconderse el negocio de una oligarquía, hay una causa noble.

No basta con meter en la cárcel a los corruptos. Las crisis deben aprovecharse para reparar, y mejorar aquello que no funciona debidamente. Y para eso, es imprescindible que exista voluntad para investigar y analizar la realidad, por lo que hay que formularse algunas preguntas. ¿Tiene algo que ver con estos casos de corrupción que los municipios tengan competencia para recalificar terrenos? ¿Tiene algo que ver con estos casos de corrupción el sobredimensionado y complejo organigrama institucional que tenemos? ¿No sería una solución adoptar medidas para una mayor transparencia, clarificar el mapa institucional y el reparto competencial y poner límites a los mandatos?

Responder a esas preguntas puede servirnos para introducir los cambios necesarios.

lunes, 26 de octubre de 2009

EL ARTE Y EL PODER

El Tripartito, acostumbrados como nos tiene a sancionarnos cada vez que nos salimos del dogma de lo que consideran un comportamiento patriótico, trata de imponer ahora una nueva Ley del Cine de Cataluña con la que dicen que buscan “garantizar la libertad artística y de creación, la diversidad cultural y lingüística, y el papel del cine desde el punto de vista industrial”.

Seguramente convendría detenernos en este punto un momento, para reflexionar sobre qué es arte, cuál es su función y cuál es y ha sido su relación con el poder desde la noche de los tiempos a la actualidad. Pero lo que parece común en todo él, a través de la historia, es que ha servido para transmitir unas ideas a un público determinado. Por eso, cuando los artistas trabajaban para el poder religioso o político, no hacían otra cosa que representar aquello que a ese poder interesaba. Un momento simbólico para un arte que trabajaba para el poder.

¿Pero quieren los artistas, en realidad, trabajar para el poder? Todo parece indicar lo contrario y muestra de ello la encontramos en el arte crítico de vanguardias. Además, la propia Ley considera un valor a preservar la “libertad artística”. Si pusieron eso es seguramente porque les daba vergüenza revelar sus intenciones, y es que si la Ley de Universidades de Cataluña, “reivindica el catalanismo político como inspiración para a la creación de un marco propio de enseñanza superior”, no podemos pensar que quieran algo distinto para el arte y la cultura.

Por eso, cuando cínicamente dice Anna Simó -portavoz de ERC- que la nueva ley “aborda la garantía del derecho real a decidir qué obras consumir y en qué lengua consumirlas”, vemos como, finalmente, la intención de la ley no es legislar a favor de la libertad artística, sino a favor de un arte al servicio del imaginario de quien tiene el poder. Porque si realmente se busca que el artista decida, no se le debe decir sobre qué debe expresarse, ni a través de qué medios, ni a qué público debe dirigirse. Luego se verá si tiene éxito, o si tiene que buscarse otro trabajo. Sin embargo, con la nueva ley se multará a quien no distribuya al menos la mitad de las películas en catalán, y la mitad de las subvenciones al cine dependerán de la lengua en la que se vaya a rodar. De esta manera, el Tripartito de Montilla es coherente con su trayectoria, así que no está trabajando a favor de la libertad, en este caso, la artística.

miércoles, 14 de octubre de 2009

LA VACUNA CONTRA LA DESTRUCCIÓN DE LA POLÍTICA


Hay una serie televisiva cuyo protagonista es un inteligente forense policial capaz de resolver los crímenes cometidos por la más retorcida de las mentes. Su habilidad se debe a que él mismo es, también, un psicópata. Un psicópata cuyo código propio de comportamiento se aproxima bastante a las normas de convivencia de la sociedad, lo que le permite participar en ella. Estoy hablando de Dexter, aunque, en realidad, lo que pretendo es introducir de puntillas el análisis freudiano del comportamiento humano y ver si así ayudo a la clase política española a recuperar la dignidad.

Los partitócratas españoles –secesionistas incluidos- nos harían un favor a todos si se preguntasen por qué han ido perdiendo credibilidad ante la opinión pública hasta el punto de llegar a convertir el “todos son iguales” en un cliché más. Para evitar un nuevo gasto inútil, una recomendación al Tripartito: no hay necesidad de encargar informes. Se trata de hacer un ejercicio de realismo, y tomar consciencia.

Hacer un análisis racional de los fundamentos de la democracia es sencillo. A grandes rasgos diríamos que se trata de un sistema político fundamentado en los principios de libertad, igualdad y justicia, que necesita de tres poderes independientes para garantizar su viabilidad, y donde cada uno de los ciudadanos es un sujeto de derecho. A través del poder constituyente, se elige un modelo institucional, con un organigrama y unas normas de participación -que a su vez permiten su modificación- cuyo fin es facilitar la solución de los problemas de gestión de una sociedad. Dándose traslado de la voluntad popular a través de sufragio universal.

El imperio de la ley sustituye al imperio de la fuerza. La razón sustituye a la brutalidad. Los miembros de esa comunidad política aceptan las normas, y se dispone de mecanismos para que esas reglas sean aplicadas a todos por igual.

De esa forma, el que circula a 200 por la carretera lo hace porque siente un impulso de atracción por la velocidad. Pero se le retira el carnet porque ese impulso pone en riesgo la seguridad del conjunto de usuarios de la vía. En realidad, violenta el tráfico. Y la norma se define para facilitar la convivencia y es aceptado así socialmente. Sin embargo, un ayuntamiento decide rendir homenaje a un golpe institucional, y no pasa nada. Será que, por parecer ya una costumbre en la política catalana, no escandaliza a nadie. "Es lo que hay", pensarán muchos.

Igualmente, al estafador que se dedica a dejar sin dinero al prójimo lo meten en la cárcel. Su delito es conseguir dinero siendo hábil con la mentira. El dinero, al fin y al cabo, se necesita para sobrevivir y el impulso que puede llevar a alguien a estafar es el instinto de conservación. Lo que ocurre es que esa acción agrede a los derechos de terceros.

Lamentablemente, la política en España parece estar dirigida por impulsos, y no por razones. Con demasiada frecuencia por un instinto de conservación, movidos por la continuidad en el cargo. Se entiende así que Zapatero negara la crisis antes de las elecciones. Corría el riesgo de no continuar como Presidente si se conocía que su gestión económica había sido nefasta. Y también se entiende así que, si quiere conservar su electorado, afirme ahora que la subida del IVA afectará especialmente “a los más ricos” aunque la realidad sea que dificulta, todavía más, llegar a fin de mes a quienes ya llegaban justos antes de que estallase la crisis. También, por ese instinto de conservación, no parece que Rajoy esté muy implicado con la trama de corrupción que azota a su partido, o por una pulsión erótica por alcanzar el poder la estrategia de ese partido esté dirigida a buscar el apoyo de un partido que, movido por otras pasiones, les llevan a poner en crisis las instituciones que dan estabilidad a la democracia.

Freud contraponía, como no podía ser de otra manera, instinto y razón. Es fácil dejarse llevar por los instintos, en cambio para utilizar la razón hace falta voluntad. Pero sólo a través de la razón es posible definir proyectos políticos a largo plazo; progresar; construir futuros mejores, más igualitarios y justos.

Pero cuando los cargos públicos se saltan las normas de participación en las instituciones, o la corrupción –no sólo el que roba fondos públicos, sino también la ética- se percibe como un mal menor, es cuando el sistema se desvanece. Que los bajos instintos determinen los movimientos políticos destruye la política en sí para convertirla en un circo donde todo vale. Y la ciudadanía, entre tanto, desconfía de esos políticos como de los psicópatas. Porque el instinto del psicópata, al final, es destructivo.

La vacuna contra la destrucción de la política consiste en una inyección de respeto y de responsabilidad. Sólo así es posible recuperar la dignidad, un atributo que descansa en la racionalidad.

Salud!

martes, 18 de agosto de 2009

RETIRAR PLACAS, MUESTRA DEL CINISMO DE LA MEMORIA HISTÓRICA

La Ley de Memoria histórica contempla la “retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura”. Dice tener el objetivo de facilitar “el conocimiento de los hechos y circunstancias acaecidos durante la Guerra civil y la Dictadura”.

Puede estar bien que se retiren los monumentos erigidos durante la dictadura en homenaje y para exaltación del bando que ganó la guerra. Y digo que puede estar bien y no que está bien porque habría que valorar si borrando todo rastro del pasado se facilita el conocimiento de la historia. Por ejemplo, en Praga quedan restos monumentales del comunismo que facilitan, a quien recorre sus calles, comprender el carácter prepotente de ese régimen pre democrático. Se podrían eliminar esos restos haciendo que, por ejemplo, en lugar de aparecer la estrella sobre los monolitos, aparezca la M de McDonalds. Una condena del pasado al olvido que es todo lo contrario de la memoria, y por tanto del conocimiento de la realidad. Aunque los socios capitalistas de McDonalds estarían, seguro, encantados con el cambio.

Lo que está claro es que las 4.000 placas con las que el Instituto Nacional de Vivienda del franquismo publicitaba los edificios promovidos como vivienda de protección social, y que el Ayuntamiento de Barcelona se dispone a retirar con un coste de 50.000 € para las arcas municipales, no representan ni la exaltación de la sublevación militar ni la represión de la dictadura. Racionalmente, informan sobre un momento en la historia de la ciudad. Es un simple dato. Y la consecuencia de retirar esas placas, dificulta conocerlo porque ya no bastará con ir por la calle, sino que habrá que recurrir al registro catastral. Justo lo contrario a facilitar, que es lo que dice perseguir dicha ley. Con lo que, retirar esas placas, se convierte en una muestra de cinismo político. Porque el mismo partido que promueve una Ley, actúa en contra de los propios objetivos que dice defender.

Otra cosa es que la damnatio memoriae siempre haya sido útil para la propaganda. Aunque quizás, si nos olvidáramos de todo, como dice Félix de Azúa, ¡que pureza!

domingo, 12 de julio de 2009

EL PP QUIERE LIGARSE A CIU

Recientemente, José Antonio Coto, presidente de las juventudes del PP de Cataluña ha sido entrevistado por el digital sms25.cat. Y de algunas cosas que dice en esa entrevista, me gustaría hacer unas breves consideraciones.

En primer lugar, todo parece indicar que ese muchacho olvida que buena parte de la ciudadanía catalana está tan cansada del nacionalismo como de sus compañeros de cama. Y cuando me refiero a compañeros de cama del nacionalismo, el PP no está excluido. Porque la historia y las hemerotecas recogen que la acción política de los grandes partidos viene modulada por la voluntad de PP y PSOE de apoyarse en los partidos nacionalistas para dar estabilidad a sus gobiernos, aunque eso suponga dar inestabilidad a las instituciones públicas y fragmentar el Estado convirtiéndolo cada vez más en un ente confuso e ineficiente para la resolución de los problemas de la sociedad española.

Y hay una buena parte de la ciudadanía catalana que no traga con el discurso nacionalista, porque se da cuenta que tanto patrioterismo no hace otra cosa que confundir lo real con lo ficticio. Y que, cuando el diagnóstico de la realidad se hace desde el patrioterismo, las soluciones son igualmente falsas.

Supongo que por eso se atreve a afirmar que Ciutadans ya ha recorrido todo lo que tenía que recorrer, y lo califica de bluf. Pero la realidad es que Ciutadans mantiene su pulso en la defensa de las ideas recogidas en los manifiestos fundacionales y su ideario. Ciertamente, no tenemos las cosas fáciles. Y hemos cometido errores tácticos. Como por ejemplo, presentarnos a las elecciones europeas sin capacidad para ello y diluidos en una confusa marca electoral. Tomamos nota y aprendemos de ello. Por eso, nuestra prioridad es consolidar nuestras ideas en Cataluña. Porque el espacio político catalán requiere de una formación como Ciutadans. Porque hay una buena parte de catalanes que quieren que defendamos un concepto de ciudadanía sin exclusiones; liberal, porque se orienta a la libertad de los individuos; socialista, porque no considera posible esa libertad sin justicia social e igualdad real de oportunidades, independientemente de las condiciones económicas o sociales de origen. De esa aportación ideológica emana nuestra apuesta por el laicismo y por el bilingüismo.

Una defensa del bilingüismo, por cierto, que no hizo el PP cuando avaló la ley de política lingüística del 98 a cambio del apoyo de CiU a su gobierno durante la primera legislatura de Aznar. Una defensa del bilingüismo que, tampoco, parece que vaya a hacer una descafeinada Alicia Sánchez Camacho. Su objetivo es, nuevamente, ligarse a CiU.

Pero, en realidad, tampoco me parece que se pueda esperar mucho más de una formación política cuyas juventudes las lidera alguien que afirma cosas como esta: “Van prometre un bon finançament, però a l'hora de la veritat, els 25 diputats del PSC a Madrid sempre voten a favor de Zapatero. I al govern central, fins i tot, hi ha dos ministres catalans que estan completament sotmesos al poder madrileny.” Si lo que critica del PSC José Antonio Coto es que “está sometido al poder madrileño” queda claro que ha asumido el discurso patrioterista del nacionalismo. Y cuando lo que mueve a los políticos son intereses territoriales, es que han abandonado los proyectos políticos y han convertido la política en un modus vivendi. En Ciutadans apostamos por los proyectos, orientados a la ciudanía. Porque sólo nos importan las personas.

jueves, 7 de mayo de 2009

DIFICULTADES DE GESTIÓN DE LA DEMOCRACIA INTERNA, JUICIOS DE VALOR Y PROYECTOS POLÍTICOS

Leemos en Libertad Digital un cruce de artículos sobre los desencuentros que en los últimos tiempos se han producido en el partido en el que milito: Ciudadanos – Partido de la Ciudadanía. Estoy hablando, por supuesto, de esa ida y venida de réplicas y contrarréplicas que giran alrededor del artículo donde Antonio Robles escribe su opinión sobre la decisión de Ciudadanos, -partido por el que, gracias al esfuerzo de muchas personas que nos implicamos por la llamada a filas de señores de la talla de Félix de Azúa, Francesc de Carreras, Félix Ovejero o Ivan Tubau, es diputado hasta que formalice la baja que ya ha anunciado- de participar en los próximos comicios europeos en coalición electoral con la plataforma Libertas, UPS y el PSD. Lamentablemente el artículo no se queda ahí, sino que a su vez emite juicios de intenciones y valores sobre algunos compañeros.

Hay una dinámica de la que, cuando se entra, es muy difícil salir y que, al final, sólo hace que amplificarse. Estoy hablando de la dinámica del maniqueísmo, la de los buenos y los malos, sin atender que probablemente nosotros seamos tan malos para nuestros malos como buenos nos creemos todos. No es algo que no se cure con un poco de buena fe, y más razón que pasión al emitir juicios. Siempre he tratado de huir de esos juicios que acaban por ahogar las relaciones. Lo he evitado, por ejemplo, al leer la cabecera de Izquierda Liberal, página web del grupo liderado por Antonio Robles en el que se lee “Nos sobran raíces” (en el color naranja de Ciudadanos, para ser exactos) y nos faltan alas (en el color rosa del partido de Rosa Díez, también para ser exactos)”. Yo siempre he pensado que era una buena combinación de colores, y espero que el lector lo juzgue igual. Y si no he podido evitar pensar mal, al menos no lo he dicho, para no contaminar al resto de mis malos pensamientos.

Y precisamente, en Libertad Digital, Pilar Barriendos –del grupo de Izquierda Liberal- ha acusado a Javier González y al resto de miembros de la Mesa (los malos) de actuar contra el anterior Presidente del CG (el bueno). Como se refiere a una etapa en la que yo era Secretario Segundo de ese órgano, y hace pública la acusación, creo tener derecho a réplica también pública.

Todos conocemos el dicho de “piensa mal, y acertarás”. Yo sin embargo soy de la opinión de que si se piensa mal, lo más probable es que se genere un conflicto. Porque pensar mal, es justamente, juzgar intenciones. Y eso es precisamente lo que hace Pilar en su narración, juzgar intenciones. Como por ejemplo cuando insinúa que el hecho de que la Mesa aprobase por mayoría -como hasta el momento había sido la norma- el orden del día de la reunión a la que se refiere, aunque con la oposición del Presidente, se debiese a una campaña de acoso contra el mismo. Para entender que eso no es así basta conocer el funcionamiento colegiado de la Mesa, que su Presidente tiene voto de calidad en la misma, y que si lo tiene es porque se tienen que votar las cosas. Y si se apostó por ese orden del día fue porque se consideró de interés para el buen funcionamiento del partido. En cualquier caso, y porque nos creemos lo de la democracia interna, fue el Consejo en pleno el que decidió el orden del día de la reunión.

Y lo mismo sucede con sus acusaciones de censura y de eliminación de canales de participación de los afiliados en el partido. Se juzgan intenciones. Es cierto que ha habido una remodelación. Pero la realidad es que existen canales de participación telemática para cada uno de los órganos del partido, y un foro general donde cualquier afiliado, desde compañeros que no tienen responsabilidades orgánicas, a coordinadores, miembros de Federaciones, del Consejo General y Comité Ejecutivo, puede debatir sobre cualquier cosa.

La realidad nunca es plana, es compleja. Y desde luego no voy a negar que haya cosas mejorables en Ciudadanos. Pero el impulso de los manifiestos fundacionales sigue latente. Reivindican la recuperación de los conceptos de libertad, igualdad, ciudadanía, laicismo y bilingüismo en Cataluña. Y eso acabó transformándose en un partido progresista, de centroizquierda, que sintetiza lo mejor de los movimientos liberales y socialistas, que se convierte en la herramienta con la que dibujar el sueño de una España en la que una democracia social sea posible. Un partido que persigue un objetivo político. Un objetivo político que pasa por la reivindicación del Estado como herramienta útil para las personas y por desmontar el mito nacionalista de que por la senda de la fragmentación de la comunidad política se pueden alcanzar mejores cotas de bienestar. Desde la racionalidad. Un objetivo político que pasa por dedicar todos los esfuerzos posibles a evitar que ningún ciudadano español se encuentre en inferioridad de condiciones por haber nacido en una u otra región o por disponer de pocos recursos económicos. Desde la justicia social. Un objetivo que pasa por denunciar los intentos de manipulación de la ciudadanía a través de los medios de comunicación, por la derrota de los discursos identitarios y por garantizar el derecho a utilizar la lengua oficial del Estado en cualquier rincón del país, sin sanciones lingüísticas, para que no se pongan trabas a la movilidad de los ciudadanos. Desde la libertad. Un objetivo político que pasa por construir una Europa política y social, y no por destruir la España constitucional. Desde el optimismo.

Por eso, a aquellos que hayan seguido el culebrón interno, les animo a comprender que un partido como Ciudadanos conlleva unas dificultades de gestión consustanciales a la democracia interna. Y que nos podemos quedar con esos problemas, y magnificarlos -con la inestimable colaboración de ciertos medios de comunicación que responden a sus propios intereses- o fijar la mirada en la trayectoria política seguida hasta el momento y confiar en que la transformación política que se persigue es posible. Porque al final, más allá de los juicios de intenciones de determinados medios y personas, lo que al final queda son nuestros actos, nuestro ideario y nuestros programas electorales. Y esos son los elementos a juzgar para confiar o no en los proyectos políticos.

Salud

jueves, 9 de abril de 2009

¿CAFÉ PARA TODOS? ¡PUES CLARO!

Hay una expresión que suelen utilizar los nacionalistas. La del "café para todos". Y claro, como todo nacionalismo es excluyente, lo hacen para oponerse al reparto igualitario, independientemente de donde viva cada uno. Por todos es sabido que ellos cambian lo del "café para todos" por lo de "café para los míos".

Lo del "café para los míos" lo vemos descaradamente en el trato que da el Govern a determinadas asociaciones. Por ejemplo, que se considere a Òmnium Cultural una ONG a subvencionar por su función social: boicotear empresas que no etiquetan en la lengua del "Trimperio" o promover actos de desacato contra instituciones democráticamente constituidas.

En realidad, estoy escribiendo sobre esto porque acabo de leer un titular sobre Artur Mas. No he leído más que el titular porque es la misma cancioncita de siempre. Es el desvergonzado victimismo -o la tremendísima jeta- de aquel que lo que quiere es pisar a los demás. Pero bueno, es sabido que Artur Mas representa a la derecha más reaccionaria.

¿Café para todos? ¡Pues claro! Los recursos hay que repartirlos para que todas las personas tengan acceso a ellos. De lo que se trata es de establecer prioridades para, en función de los recursos de los que se dispone, hacer que la sociedad pueda progresar de forma armónica sin que ninguna persona se quede atrás por las desigualdades de origen. ¡No de establecer privilegios! A mi me es indiferente que un pobre sea catalán o extremeño. Hay que garantizar la igualdad de oportunidades de la gente, independientemente de donde viva.

¿Y cual es la diferencia entre Artur Mas y Montilla? El flequillo. Y con Zapatero, además, las cejas.

Salud!

miércoles, 4 de marzo de 2009

EL PRIMO DE ZUMOSOL DEL PNV

Escuché ayer por la noche a Xabier Arzalluz en una entrevista en Rac1. El jesuita venía a decir que en el caso de que sea investido Patxi López como lehendakari, los responsables de la respuesta de ETA serían aquellos que han apoyado esa investidura. Realmente suena a amenaza. Amenaza con enviar a “su primo” a poner bombas o pegar tiros en la nuca en el caso de que se sigan las normas de juego del sistema parlamentario.

En el anuncio, el “primo de Zumosol” acudía cada vez que alguien le daba de hostias a su primo en la escuela (esto hoy tiene un nombre que no recuerdo pero que acaba en el gerundio inglés “ing”). El “primo de Zumosol del PNV”, sin embargo, implanta el terror “en la escuela” para que su primo pueda hacer y deshacer a su antojo.

Y luego dirán que el “primo” es un auténtico hijo de puta, un asesino, o lo que sea. Pero no dejan de ser familia.

Salud!

domingo, 15 de febrero de 2009

HACER VIDA NORMAL SIN ESCUCHAR GILIPOLLECES

Hay un tipo que nació en Asturias que recuerda mucho a Montilla. Tienen en común que ambos tendrían que defender modelos de sociedad de inspiración socialista y sin embargo -ni vergüenza- defienden modelos reaccionarios que giran alrededor de la construcción nacional, desatendiendo así los vectores que permiten conseguir una vida materialmente mejor para los ciudadanos. Unos vectores que nada tienen que ver con los onanismos patrios, sino con cosas concretas como la existencia y la calidad del empleo, y el alcance de las prestaciones sociales que evitan que las desigualdades injustas repercutan en el desamparo de los ciudadanos que pertenecen a una determinada comunidad política.

Tienen también en común que son unos cabrones. Son unos cabrones porque con tal de tener un despacho y un buen sueldo –que con su formación académica seguramente no estaría a su alcance si no fuera porque viven de “la menjadora” nacionalista- han traicionado tanto a sus votantes como a sus afiliados.

Leyendo el blog de Daniel Tercero, llegué a la biografía del señor Àlvarez (con acento abierto, atípicu asturianu) y hay tres cosas que me llaman la atención. La primera, que el tipo lleva viviendo del momio desde el año 80. La segunda que ha tenido cargos muy diversos. Y la tercera, que cuando se detiene a explicar cuáles han sido sus iniciativas destacables todas, absolutamente todas, tienen que ver con “el fet nacional”, la lengua catalana y soberanización de la UGT de Cataluña. Honestamente, toda la coña esta me parece más una estrategia de alienación de los trabajadores a través de un opio lingüístico que otra cosa. Pero además, su pretensión de “establecer un marco laboral autónomo en Cataluña” me parece una estupidez supina. Porque supone establecer fronteras a los trabajadores en un mundo donde los flujos de capitales no entienden de fronteras. Y eso supone poner barreras a las personas, a los trabajadores (porque los ricos van donde quieren sin problemas).

Josep Maria Àlvarez dijo recientemente que “en Cataluña, una persona puede vivir en castellano de una forma normal, pero una persona no puede hacer vida normal en catalán”. Supongo que lo de las sanciones lingüísticas es para corregir esa situación. Aunque a mi, sinceramente no me molesta que se me dirijan en una lengua distinta a la mía propia. Lo que me molesta es no poder hacer vida normal sin escuchar gilipolleces, así que quizás, debería sancionarse a todo aquel que dice alguna. Empezando por Àlvarez. Claro que, en ese caso, seguramente yo también acabaría sancionado. El por qué, en las siguientes estrofas:

“(...)

A ti también de ha pasado

cuando viajas en el metro,
que la cháchara de al lado
te ofende, vade retro.

Y nunca se te señala
como escuchador pasivo,
es tal vez un vicio que no alcanza
ciertos límites prohibitivos

Que no sólo yo recibo
el humo en mi propio rostro
y que el fumador pasivo
también puede ser un monstruo

(...)”


Fumador Pasivo, Mr. Rodríguez

lunes, 26 de enero de 2009

LOS DE LAS JERC NO ME CAEN MAL, ME CAEN MAL LOS DEL PSOE

Recientemente, la agrupación en la que participo mostró públicamente su rechazo al homenaje al que fuera uno de los fundadores de Terra Lliure que las JERC celebraron ayer. En realidad, la muerte de Martí Falcó fue lamentable y nada heroica, porque nada tiene de heroico morir como aprendiz de terrorista en un incidente con la policía.

Las JERC han replicado a ese comunicado diciendo que pretender que se detenga ese homenaje es propio de “tiempos pasados y de dictaduras antidemocráticas, fascistas y sanguinarias como la franquista”. Pero en realidad, lo que nada tiene de democrático es el terrorismo, que trata de imponer las ideas no por la razón sino a través del asesinato. Y son ellos los que brindan un homenaje a un tipo que participó en la fundación de una banda armada en una democracia incipiente, como lo era la española a finales de los años 70.

Lo que sí que tiene mucha guasa es que un partido que defiende un concepto de nación muy parecido a la coña aquella de la “unidad de destino en lo universal” acuse al partido en el que milito de “fascista y franquista”. Porque cuando la nación es un concepto cultural y no político, la defensa de la nación no se basa en la defensa de los derechos cívicos y sociales de la ciudadanía, sino en la protección de los rasgos culturales venerados por los nacionalistas. Por eso su reflexión sobre el modelo institucional no responde a una racionalización que permita hacerlas más eficientes sino a la mitificación del pasado. Y eso deja muy claro quiénes son los que viven en tiempos pretéritos, y quienes somos los que vivimos en el presente. Porque esas ideas de ERC nada tienen de progresistas y todo lo tienen de conservador.

Pero, aparte de eso, lo que resulta indignante es que haya quien considere de izquierdas a un partido tan reaccionario como ERC que basa su discurso en la típica demagogia patrioterista. Demagogia patrioterista que sirve como cortina de humo para ocultar las dificultades y retos reales a los que se enfrenta la sociedad. Retos que se nos presentan con mayor contundencia, si cabe, en estos momentos de profunda crisis económica que se ve agrava, también, por la permanente crisis institucional que sufre España por las dinámicas fragmentadoras de los nacionalismos y la poca talla política de los grandes partidos. Y mientras tanto, el “Tripartit” va abriendo esas costosas embajadas que sirven para colocar a hermanos y amigos, demostrando así que, o bien Cataluña va sobrada de recursos o bien que les gusta despilfarrar el dinero en lo accesorio. Y si sólo fuesen las embajadas todavía…

Y aunque estoy machacando mucho a ERC, lo cierto es que no me caen tan mal. No me caen tan mal porque no traicionan a sus votantes. Creen en sus cosas –como también tienen sus creencias los del Opus- y son consecuentes con ello. Otra cosa es que los considere unos flipaos. Pero los que me caen realmente mal y son los que considero unos traidores a la que debía ser en algún momento su causa, son los del PSOE: recogen el voto de las personas de izquierdas y centro-izquierda en España y, sin embargo, ni dan solución a los retos de la sociedad desde posiciones progresistas, ni denuncian la incompatibilidad del nacionalismo con el progreso social ni velan por el buen funcionamiento de las instituciones. Se esconden tras otras cortinas de humo para estar en el poder, omitiendo que un Estado sólo tiene sentido si va a servir materialmente al bienestar de sus ciudadanos. Y mientras tanto, a socializar las pérdidas. No me extraña que el PP tenga dificultades para hacer oposición al PSOE sobre la crisis… se estarían haciendo la oposición a ellos mismos. Pero los del PP tampoco me caen tan mal. A los que no trago son a los del PSOE, IU y los satélites regionales de ambos. Por traicionar los valores de la izquierda.