HACIA UNA IZQUIERDA CÍVICA

...este planteamiento, que definimos como Izquierda Cívica, constituye el núcleo del discurso político de Ciutadans y recoge el valor humanista del liberalismo político y la sensibilidad social del socialismo democrático. Es un proyecto liberal, porque se orienta a la libertad de los ciudadanos para ser y para elegir los términos de su proyecto vital. Es un proyecto que se sitúa a la izquierda, porque no concibe una libertad efectiva sin justicia social y sin igualdad real de oportunidades para todos...

lunes, 4 de enero de 2010

SOBRE LO CARCA Y LO MODERNO (PARTE I)


La dictadura había aislado cultural, política y económicamente a España del resto de Europa, de las democracias y la modernidad. A través de la censura, se limitaba el acceso a la información y, en la escuela, se educaba en el dogma del nacionalcatolicismo a través de la Formación del Espíritu Nacional. El régimen trataba de reducir así la capacidad crítica de los españoles. Lo importante era, entonces, que los españolitos aprendieran que España era "una, grande y libre" y que el espíritu nacional les conducía a la "unidad de destino en lo universal". Que pensaran otra cosa podría hacer que se opusieran a los fundamentos del régimen, y por tanto, atentaran “contra España”.

Pese a todo, o quizás por eso, en los últimos años de la dictadura –dicen los viejos-, en Barcelona se respiraba rebeldía y transgresión. Un desorden causado por una generación que, habiendo nacido y crecido bajo una dictadura, ansiaba la libertad. Una generación a la que le quedaba demasiado lejos la guerra civil como para tener miedo a un paradigma importado de contrabando, a través de la Junquera. El viejo orden del franquismo quedaba derrotado por una modernidad que, irremediablemente, hacía del discurso oficial algo carca, algo del pasado.

Sin embargo, durante los primeros años de la transición democrática, sucedería algo insólito. El "Movimiento Nacional" en lugar de disolverse cambiaría su nombre por el de "Construcció Nacional" y, bajo su paraguas, se construiría un nuevo paradigma que fraguaría a través del victimismo de la nueva élite. Esa que se otorgaría la representatividad de Cataluña haciendo que la diversidad se considerase, nuevamente, algo a corregir. Con unos dogmas renovados, se reproduciría un discurso simétrico al del franquismo, a una escala territorialmente más reducida. Lo de "una grande y libre" se sustituiría por lo de "la cultura, la llengua i els drets històrics". Y el "ataque" de los "rojos" a "España" sería sustituido por una "España" que "ataca" a "Catalunya", dibujando el paraíso de los nuevos canallas, dispuestos sustituir a los anteriores en eso de vivir del patrioterismo.

Por supuesto, de la misma manera que el viejo régimen necesitó de la censura y la manipulación en la escuela para apuntalar su “Movimiento Nacional”, la “Construcció Nacional” necesitaría también apuntalarse a través del control sobre la escuela y los medios de comunicación. Pensar de forma distinta a las verdades del nuevo régimen, como pasó anteriormente, sería atentar “contra Catalunya". Algo que diría muchas veces Jordi Pujol, pero también Pasqual Maragall y José Montilla en su continuismo de la doctrina nacionalista.

Cabe resaltar que lo que se está comparando aquí son discursos, ya que está claro que el "Movimiento Nacional" se impuso por las armas, y la "Construcció Nacional" es algo que merecen los catalanes, de la misma manera que el estudiante que no se esfuerza merece el suspenso. Y como se están comparando discursos, lo mejor es citar algunos de ellos, sin revelar previamente a quien pertenece cada uno:

Primer fragmento:

(...) La unitat ens farà forts. Ho hem vist darrerament amb l’extraordinària resposta i repercussió política que ha tingut el text “Per la Dignitat de Catalunya” i les més de 200 declaracions d’altres institucions municipals, econòmiques, socials i eclesiàstiques del nostre país en favor de l’Estatut.

Som un poble que ve de lluny i anirà, unit, més lluny encara. Fa tot just deu dies que vam commemorar, amb tota la solemnitat, el 650 aniversari de l’establiment de la Generalitat de Catalunya.

No hi ha pràcticament cap país a tota Europa que tingui una institució de govern tan antiga com Catalunya.

La nostra voluntat d’autogovernar-nos ni comença ni acaba amb una sentència. Es troba fortament arrelada en la nostra història, en la nostra llengua i en la nostra cultura i ha demostrat que és capaç de superar totes les adversitats. (...)

Segundo fragmento:

(...) Tots els catalans hi tenen cabuda en aquesta gran tasca i de tots la pàtria necessita. La fita de la Construcció Nacional continua oberta a tots aquells que hi acudeixin amb honradesa i esperit de servei. Només així, estretament units i compenetrats amb el que a Catalunya devem, podem fer que les generacions que vindran evoquin amb gratitud i respecte l’obra comú de les generacions que han tornat a Catalunya els dies de glòria i prestigi. (...)

Después leer ambos fragmentos, podrían parecer atribuibles a una misma persona, pero no es así. Aquel que se considere demasiado anarca para tanto patrioterismo, demasiado moderno para tanto arcaísmo, y demasiado realista para tanto mito, no puede hacer otra cosa que calificar a ambos discursos de caspa y rancio patrioterismo nacionalista.

Poe eso conviene, llegados a este punto, revelar a los autores de esas citas. La primera pertenece al discurso pronunciado por José Montilla durante el Fin de Año de 2009. Un discurso que no puede sorprender a nadie porque no se desvía de los márgenes del paradigma imperante. Y que va en la línea de la "Catalunya espiritualment gloriosa" de su socio Ernest Benach. Pero para obtener la segunda cita, el que escribe estas líneas ha tenido que recurrir a Google, persiguiendo una intuición. Una intuición que le ha llevado a introducir "discurso + fin de año + franco + gloria" en el famoso buscador, obteniendo así un discurso pronunciado por el dictador Francisco Franco un Fin de Año, el de 1951. Por supuesto, para que pareciese atribuible a Montilla había que traducirlo al catalán, cambiar "españoles" por "catalans", "España" por "Catalunya" y "Movimiento Nacional" por "Construcció Nacional". El original es así:

(...) Todos los españoles caben en esta gran tarea y de todos la Patria necesita. Las filas del Movimiento Nacional siguen abiertas a cuantos acudan a ellas con honradez y espíritu de servicio. Sólo así, estrechamente unidos y bien penetrados de lo que a España debemos, podemos hacer que las generaciones venideras evoquen con gratitud y respeto la obra común de las generaciones que han devuelto a la Patria sus días de gloria y de prestigio. (...)

El hecho de que cambiando únicamente “España” por “Catalunya” y “Movimiento” por “Construcció” en determinados pasajes discursivos del dictador se obtenga un discurso equivalente al discurso catalanista, debería servir para activar las alertas intelectuales, culturales, cívicas y sociales en contra del mismo. Hoy nadie cuestiona que los 40 años de “Movimiento Nacional”, definiendo una sociedad sobre la base de los parámetros doctrinales del nacionalcatolicismo, supusieron un atraso para la calidad de vida de los españoles. Un atraso producido por un aislamiento cultural y unos recortes en las libertades cívicas y políticas acabaron con la democracia en nombre de la gloria de una patria. Así que conviene también empezar a plantearse si la “Construcció Nacional” no ha supuesto ya un atraso para los catalanes, respecto al escenario en el que podrían encontrarse si el discurso que hubiese definido la política catalana de los últimos 30 años hubiese sido otro, un discurso moderno, abierto, progresista, adecuado a la realidad del tiempo que ha corrido. Un tiempo en el que han cambiado las circunstancias económicas y demográficas globales, y en el qué las fronteras culturales se han disuelto gracias a herramientas de comunicación, como Internet, y en el que la idea de la patria pierde valor en favor de una sociedad global, en la que la gente se entiende en un inglés chapurreado y se desplaza mediante vuelos baratos. Una sociedad en la que los retos son también globales. Algo a lo que el nacionalismo, en tanto que es un discurso que pertenece al pasado en el que se exalta la patria y la frontera, no es capaz de dar solución. Conviene combatir su caspa de forma racional, reactivando el pensamiento, rebatiendo de forma desapasionada a la doctrina trascedentalista de la demagogia patriotera, desde la solución práctica y transparente. Toca tomar conciencia del cambio de paradigma, pero esta vez de verdad.

Salud

jueves, 24 de diciembre de 2009

SER REBELDE EN NAVIDAD

Otrora, enviar una postal felicitando las fiestas fue la convención aprobada socialmente. De eso, pasamos a los sms, para alegría de las multinacionales de la comunicación y desgracia del pobre quiosquero y la gente de Intermon. Pero en realidad, desear felicidad en estas fechas no aporta nada. En primer lugar, porque es protocolario, todo el mundo lo hace. Rutinariamente se dedican esas palabras incluso a gente que no nos genera simpatía. Al jefe cabrón que no nos ha subido el sueldo. Al Mosso que acaba de hacernos el control de alcoholemia cuando volvíamos de celebrar la habitual nochebuena con la familia. O a ese vecino al que tenemos manía porque pone reaggeton los sábados por la mañana a un volumen que imposibilita aliviar la resaca de la noche del viernes. Y, tal y como pasa en la economía, la felicitación pierde su valor por culpa de una inflación que, no lo duden, es cosa nuestra.

Así que si quieren ser rebeldes, estimados lectores, no se dejen llevar por el consumismo ni en estas fechas ni nunca. Se consumen buenos deseos, turrones mediocres y una falsa solidaridad para aliviar una conciencia marchitada por haber pasado un año comportándonos como auténticos cabrones, tanto con el prójimo como con el planeta. Por eso, el rebelde, cuando les feliciten las fiestas, responde con un certero puñetazo entre ceja y ceja. Y es bueno el resto del año. Esa es la auténtica rebeldía.

Salud

sábado, 7 de noviembre de 2009

ALGUNAS PREGUNTAS PARA INTRODUCIR CAMBIOS

En las últimas semanas ha salido a la luz que la Audiencia Nacional está investigando una trama de corrupción urbanística en Cataluña. Si se investiga es porque todavía disponemos de un Estado con independencia de poderes, porque si tuviéramos que confiar en los partidos mayoritarios de ésta comunicad autónoma, ¡lo tendríamos claro! PSC y Convergència se taparán sus treses por cientos cuando haga falta. Unos por otros. Ya lo dijo Jordi Pujol sin tapujos: “si estirem de la manta, tots prendrem mal”.

Por suerte, el poder judicial está tirando de la manta. Porque cuando los partidos con posibilidad alternarse en un gobierno, se tapan las vergüenzas y encubren sus casos de corrupción, unos por otros, entonces la democracia se desvanece y los parlamentos se convierten en teatros en los que escenificar una burda propaganda partidista. Por eso no quieren, ni PSC ni Convergència, abrir una comisión de investigación en el Parlament.

Eso sí, luego, expulsarán de los partidos a los políticos implicados. Pero eso es, simplemente, intervenir sobre las consecuencias, no sobre las causas. Sobre las causas se interviene cuando existe voluntad de cambio. No vale, como dice Pujol, la excusa de que salpica a todos los partidos. Normalmente, cuando se hace limpieza, se corre el riesgo de ensuciarse. Pero la limpieza es necesaria. No vale, tampoco, decir que detrás de todo esto hay un “ataque de España al catalanismo”, como dice Felip Puig. Eso es ofensivo hasta para aquellos que de buena fe creen que detrás del catalanismo, en lugar de esconderse el negocio de una oligarquía, hay una causa noble.

No basta con meter en la cárcel a los corruptos. Las crisis deben aprovecharse para reparar, y mejorar aquello que no funciona debidamente. Y para eso, es imprescindible que exista voluntad para investigar y analizar la realidad, por lo que hay que formularse algunas preguntas. ¿Tiene algo que ver con estos casos de corrupción que los municipios tengan competencia para recalificar terrenos? ¿Tiene algo que ver con estos casos de corrupción el sobredimensionado y complejo organigrama institucional que tenemos? ¿No sería una solución adoptar medidas para una mayor transparencia, clarificar el mapa institucional y el reparto competencial y poner límites a los mandatos?

Responder a esas preguntas puede servirnos para introducir los cambios necesarios.

lunes, 26 de octubre de 2009

EL ARTE Y EL PODER

El Tripartito, acostumbrados como nos tiene a sancionarnos cada vez que nos salimos del dogma de lo que consideran un comportamiento patriótico, trata de imponer ahora una nueva Ley del Cine de Cataluña con la que dicen que buscan “garantizar la libertad artística y de creación, la diversidad cultural y lingüística, y el papel del cine desde el punto de vista industrial”.

Seguramente convendría detenernos en este punto un momento, para reflexionar sobre qué es arte, cuál es su función y cuál es y ha sido su relación con el poder desde la noche de los tiempos a la actualidad. Pero lo que parece común en todo él, a través de la historia, es que ha servido para transmitir unas ideas a un público determinado. Por eso, cuando los artistas trabajaban para el poder religioso o político, no hacían otra cosa que representar aquello que a ese poder interesaba. Un momento simbólico para un arte que trabajaba para el poder.

¿Pero quieren los artistas, en realidad, trabajar para el poder? Todo parece indicar lo contrario y muestra de ello la encontramos en el arte crítico de vanguardias. Además, la propia Ley considera un valor a preservar la “libertad artística”. Si pusieron eso es seguramente porque les daba vergüenza revelar sus intenciones, y es que si la Ley de Universidades de Cataluña, “reivindica el catalanismo político como inspiración para a la creación de un marco propio de enseñanza superior”, no podemos pensar que quieran algo distinto para el arte y la cultura.

Por eso, cuando cínicamente dice Anna Simó -portavoz de ERC- que la nueva ley “aborda la garantía del derecho real a decidir qué obras consumir y en qué lengua consumirlas”, vemos como, finalmente, la intención de la ley no es legislar a favor de la libertad artística, sino a favor de un arte al servicio del imaginario de quien tiene el poder. Porque si realmente se busca que el artista decida, no se le debe decir sobre qué debe expresarse, ni a través de qué medios, ni a qué público debe dirigirse. Luego se verá si tiene éxito, o si tiene que buscarse otro trabajo. Sin embargo, con la nueva ley se multará a quien no distribuya al menos la mitad de las películas en catalán, y la mitad de las subvenciones al cine dependerán de la lengua en la que se vaya a rodar. De esta manera, el Tripartito de Montilla es coherente con su trayectoria, así que no está trabajando a favor de la libertad, en este caso, la artística.

miércoles, 14 de octubre de 2009

LA VACUNA CONTRA LA DESTRUCCIÓN DE LA POLÍTICA


Hay una serie televisiva cuyo protagonista es un inteligente forense policial capaz de resolver los crímenes cometidos por la más retorcida de las mentes. Su habilidad se debe a que él mismo es, también, un psicópata. Un psicópata cuyo código propio de comportamiento se aproxima bastante a las normas de convivencia de la sociedad, lo que le permite participar en ella. Estoy hablando de Dexter, aunque, en realidad, lo que pretendo es introducir de puntillas el análisis freudiano del comportamiento humano y ver si así ayudo a la clase política española a recuperar la dignidad.

Los partitócratas españoles –secesionistas incluidos- nos harían un favor a todos si se preguntasen por qué han ido perdiendo credibilidad ante la opinión pública hasta el punto de llegar a convertir el “todos son iguales” en un cliché más. Para evitar un nuevo gasto inútil, una recomendación al Tripartito: no hay necesidad de encargar informes. Se trata de hacer un ejercicio de realismo, y tomar consciencia.

Hacer un análisis racional de los fundamentos de la democracia es sencillo. A grandes rasgos diríamos que se trata de un sistema político fundamentado en los principios de libertad, igualdad y justicia, que necesita de tres poderes independientes para garantizar su viabilidad, y donde cada uno de los ciudadanos es un sujeto de derecho. A través del poder constituyente, se elige un modelo institucional, con un organigrama y unas normas de participación -que a su vez permiten su modificación- cuyo fin es facilitar la solución de los problemas de gestión de una sociedad. Dándose traslado de la voluntad popular a través de sufragio universal.

El imperio de la ley sustituye al imperio de la fuerza. La razón sustituye a la brutalidad. Los miembros de esa comunidad política aceptan las normas, y se dispone de mecanismos para que esas reglas sean aplicadas a todos por igual.

De esa forma, el que circula a 200 por la carretera lo hace porque siente un impulso de atracción por la velocidad. Pero se le retira el carnet porque ese impulso pone en riesgo la seguridad del conjunto de usuarios de la vía. En realidad, violenta el tráfico. Y la norma se define para facilitar la convivencia y es aceptado así socialmente. Sin embargo, un ayuntamiento decide rendir homenaje a un golpe institucional, y no pasa nada. Será que, por parecer ya una costumbre en la política catalana, no escandaliza a nadie. "Es lo que hay", pensarán muchos.

Igualmente, al estafador que se dedica a dejar sin dinero al prójimo lo meten en la cárcel. Su delito es conseguir dinero siendo hábil con la mentira. El dinero, al fin y al cabo, se necesita para sobrevivir y el impulso que puede llevar a alguien a estafar es el instinto de conservación. Lo que ocurre es que esa acción agrede a los derechos de terceros.

Lamentablemente, la política en España parece estar dirigida por impulsos, y no por razones. Con demasiada frecuencia por un instinto de conservación, movidos por la continuidad en el cargo. Se entiende así que Zapatero negara la crisis antes de las elecciones. Corría el riesgo de no continuar como Presidente si se conocía que su gestión económica había sido nefasta. Y también se entiende así que, si quiere conservar su electorado, afirme ahora que la subida del IVA afectará especialmente “a los más ricos” aunque la realidad sea que dificulta, todavía más, llegar a fin de mes a quienes ya llegaban justos antes de que estallase la crisis. También, por ese instinto de conservación, no parece que Rajoy esté muy implicado con la trama de corrupción que azota a su partido, o por una pulsión erótica por alcanzar el poder la estrategia de ese partido esté dirigida a buscar el apoyo de un partido que, movido por otras pasiones, les llevan a poner en crisis las instituciones que dan estabilidad a la democracia.

Freud contraponía, como no podía ser de otra manera, instinto y razón. Es fácil dejarse llevar por los instintos, en cambio para utilizar la razón hace falta voluntad. Pero sólo a través de la razón es posible definir proyectos políticos a largo plazo; progresar; construir futuros mejores, más igualitarios y justos.

Pero cuando los cargos públicos se saltan las normas de participación en las instituciones, o la corrupción –no sólo el que roba fondos públicos, sino también la ética- se percibe como un mal menor, es cuando el sistema se desvanece. Que los bajos instintos determinen los movimientos políticos destruye la política en sí para convertirla en un circo donde todo vale. Y la ciudadanía, entre tanto, desconfía de esos políticos como de los psicópatas. Porque el instinto del psicópata, al final, es destructivo.

La vacuna contra la destrucción de la política consiste en una inyección de respeto y de responsabilidad. Sólo así es posible recuperar la dignidad, un atributo que descansa en la racionalidad.

Salud!